Así desafiaba Michael Jackson la ley de gravedad

Así desafiaba Michael Jackson la ley de gravedad

El próximo 25 de junio se cumplen (¡ya!) nueve años de la muerte de Michael Jackson, auténtico héroe multitarea del pop que brilló como cantante, compositor y, muy memorablemente, como coreógrafo y bailarín. ¿Quién no se ha lanzado en algún arrebato de osadía a emular su moonwalk o los movimientos descoyuntados de los zombis que salían en el inmortal vídeo de Thriller?

Más complicado resulta ejecutar uno de sus números más famosos y arriesgados, aquella inclinación hacia delante del tronco con que nos deleitaban Michael y sus acompañantes en el videoclip de Smooth Criminal (1987), desafío en toda regla a las leyes de la gravedad.

Como nosotros, un grupo de neurocirujanos indios que además son fans del artista se han preguntado cómo demonios lo hacía, pero, a diferencia de nosotros, ellos han publicado un estudio en la revista especializada Journal of Neurosurgery: Spine sobre el tema.

Nishant S. Yagnick, Manjul Tripathi y Sandeep Mohindra, del Instituto Médico e Investigación de Chandigarh, indican en su trabajo que, de acuerdo con las limitaciones biomecánicas de la columna vertebral humana, un persona puede inclinarse de esa forma –y volver luego a su posición original– como mucho 25 o 30 grados, cuando los bailarines del videoclip se escoran en un ángulo de 45 grados. Intentar su proeza puede acabar en lesión: lo más fácil es caerse de bruces y darse un buen golpe en la mandíbula. No lo intentéis en vuestras casas.

Un tendón de Aquiles único

En primer lugar, los expertos indios recuerdan que Michael Jackson patentó en octubre de 1993 un tipo de zapato “antigravedad”. Anclado con tornillos al suelo del escenario, facilitaba la torsión cuando el artista introducía en él sus pies, sin que el público lo advirtiera, durante los espectáculos en directo. O sea, que un poco de truco había.

Sin embargo, Yagnick, Tripathi y Mohindra indican que, incluso con ayuda, forzar de esa manera drástica el centro de gravedad sigue siendo muy difícil, y que exige un tremendo trabajo de los músculos de los tobillos, las pantorrillas y la espalda. El secreto del rey del pop residía en su excelente condición física, que se sustentaba, específicamente, en un tendón de Aquiles fuera de lo ordinario.

Porque cuando doblamos el espinazo de manera convencional, el esfuerzo lo soportan los músculos erectores de la columna, que nos sujetan como cables, mientras que el paso de baile estilo Smooth Criminal concentra la carga en el citado tendón, como se explica en la ilustración que encabeza el artículo. “Esa parte anatómica permite un grado de inclinación limitada con las articulaciones de los tobillos a la vez que se mantiene recta la postura… Excepto que seas, claro, Michael Jackson”, explican los investigadores en el artículo.

Uno de ellos, Tripathi, ha declarado: “Jackson ha impulsado más allá de sus límites a una generación de bailarines, lo que está teniendo consecuencias en la columna vertebral. Aquí, en India (donde el autor de Thriller es muy popular e imitado) los neurocirujanos estamos asombrados con todas las nuevas lesiones que nos encontramos”.

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