BATACAZO AL PRI (ADIÓS SOBERBIA Y CORRUPCIÓN)

ATACAZO AL PRI (ADIÓS SOBERBIA Y CORRUPCIÓN)

El PRI fue derrotado y como nunca antes. Como su proyecto de país.

Con él su soberbia, su corrupción y sobre todo, su incapacidad abierta e innegablemente manifiesta para conducir al país. Lo supimos en 2000 y se nos olvidó en 2012. Ya nos acordamos y ojalá que ya no se nos olvide.  Un merecido voto de castigo.

Los electores no están para juegos. Y que le sirva de escarmiento a los doctos analistas que dan por sentadas tantas cosas. Y se les olvidan los electores. Yo cada vez que oigo a un sesudo analista decir: “va a pasar tal, ganará tal o tal cosa ya está amarrada”, me pregunto algo elemental que dinamita a los científicos políticos y su egos: ¿y los electores qué opinan? ¿no los incluiste en ti modelo? Debiste hacerlo. ¡Zas! Les matas el gallo. Ni René Juárez podía asegurarnos que el PRI ganaría ni las mentiras de Mikel Arriola por sí solas obtendrían el triunfo. Hace falta la voluntad de los electores, porque son ellos los que evalúan.

Esta elección nos demuestra que aunque el PRI, el PAN o Morena o los Ilumnati o los reptilianos ya hayan decidido, y lo juren los analistas, al final nos guste o no, quedan los electores y son quienes la viven y la saben. Dejemos de juzgar como estúpidos a los electores. Son más listos que nadie. El batacazo al PRI es la muestra de que saben y les incumbe. De que no se quedan callados ni tienen porqué asumir los golpes que les propina la casta política. Usan su voto y echan al que haga falta. ¿Saben por qué? pues porque son sus impuestos los que pagan todo el circo. Solo por eso.

El PRI fue barrido y perdió la presidencia de la República, y con ello se fue al garete el proyecto de perpetuarse. Por otro lado se acabaron sus privilegios y se fue a la basura su plan. Por voluntad, otra vez, de los electores. En eso se parecen López Obrador y Fox. Los extremos se juntan. La soberbia de la camarilla priista en torno a Peña Nieto, el primer priista del país y responsable directo de escoger a Meade, junto con el catastrófico desempeño

del PRI, suponen ser elementos de juicio para junto con su mal actuar, refundir sus siglas al fracaso electoral.

La consolidación de Morena supone sí, la de un partido que apunta a seguir con este impulso. Sí, partido de un solo hombre, puede ser y si es eso, no será. Y será su talón de Aquiles. Significa un batacazo a las opciones tradicionales con las que contamos, pero no un repudio al sistema de partidos. Que no es lo mismo. No nos confundamos. Por mucho que tena amplia mayoría. Sí, todos los partidos tienen mucha tarea por hacer.

Mientras entendamos que la gente votó por otra opción, entenderemos que puede ser revisionista del pasado inmediato, replantear reformas, afrontar el TLCAN, que no todo fue ni legal ni transparente. Eso es lo que la gente ha mandatado en las urnas, con la mayoría alcanzada, su capital político.

De Morena y de López Obrador se espera sí, responsabilidad. Sabemos que contaremos con ella. O al menos eso cabe esperar. Más le vale tenerla. No recibe un cheque en blanco y mucho menos, una reelección indefinida.

Por último, cabe una respuesta contundente a quienes sórdidos y acomplejados, resentidos por la derrota priista y desde luego, con una bajísima autoestima y una incapacidad para ver más allá, advierten que merecemos el gobierno que tenemos. Y no, no coincido. Que no se olviden que México no merecía a Peña Nieto. La consigna pues, no es aplicable al nuestro y tenemos un magnífico ejercicio en el gobierno  saliente. Uno que entrega un país desastrosamente llevado. Catastróficamente, y es hora de rectificar. Lo bueno es que aquellos de Insurgentes Norte, ya se van.

INFO/ CUBO

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