¿CÓMO HABLAR DE SEXO CON TUS PAPÁS?

Disparates.- La relación con los padres en América Latina se complica al hablar de sexo y creo que se trata de un asunto generacional. Algunos amigos cuentan cómo ellos nunca tuvieron “esa” charla con los papás, otros que tuvieron un susto cuando los encontraron con sus parejas y alguno cuando hallaron su colección de pornografía, allá cuando éramos adolescentes precoces.

Esos eran otros tiempos. Internet estaba en pañales y era imposible buscar información desde un celular (carajo, no teníamos todavía celulares en esos primeros años de la década 2000). En ese entonces uno preguntaba a papá para entender cómo funcionaba el pene; ahora, con la cantidad de información, no me extrañaría que sean los chicos quienes hagan las explicaciones.

Tenemos a nuestros padres, quienes en su infancia y juventud recibieron mucho palo y poca información, enfrentándose a una generación que tiene toda la Internet en la punta de sus dedos. ¿Imaginan a sus abuelos hablando de sexo con sus hijos? Algunos, tal vez, pero la mayoría no. Lo que descubrieron fue por experiencia o que un amigo se los contó. ¡Ahora que tienen hijos que lo pueden saber todo con un clic, los pobres deben estar confundidos!

Todas las generaciones, al menos desde que se institucionalizó el pudor, han hablado de cómo deberían explicarle los padres a los niños qué es el sexo. Pero,

¿QUIÉN HABLA DE CÓMO DEBERÍAMOS LOS JÓVENES HABLAR DE SEXO CON LAS PERSONAS MAYORES?

Este no es un blog para adultos y los temas que aquí hablamos puede que escandalicen a tus tíos o abuelas. Ese es un primer punto a considerar: nuestros papás vienen de otra generación, donde hablar en público muchísimos temas era impensable. Mucho menos comentarlo con la familia. ¿Eso significa que debemos callarnos? No, pero mejor evitar hablar de consoladores cuando estemos cenando sopa de maíz y buscar un mejor momento.

Ese es el segundo punto clave: el momento. Una amiga de California, tras una discusión con su madre unas horas antes de Navidad, terminó diciéndole que ya no era virgen ahí mismo. ¿Hay algo de malo tener sexo? Tú y yo sabemos que no, pero para la señora fue una sorpresa amarga y la noche le cambió por completo.

Tercero: cómo lo decimos. Las palabras que nosotros usamos para referirnos al sexo o a los genitales pueden ser groseras para los adultos. Nada cuesta buscar un lenguaje común  para que se sientan incluidos y respetados.

Los jóvenes tenemos que entender cuándo es el momento ideal y las palabras para hablar con nuestros padres. No se trata de callar, sino de buscar cómo hacerlo más fácil para ellos. Generacionalmente es lógico que se les complique. Con tabúes y todo, a esta generación que está creciendo con el siglo XXI nos es más fácil hablar de sexo sin sonrojarnos. Lo mínimo que podemos hacer es tratar de ayudarles a nuestros padres a conversar sobre condones y pastillas anticonceptivas.

Info. Hablemos de amor y sexo

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