CON UN ROBOR PRETENDEN ERRADICAR LA PEDOFILIA

Ciencia y Tecnología.- En Benarés, India, uno de los problemas principales es la vida que llevan las niñas pequeñas. La mayoría son secuestradas y vendidas a burdeles para el goce y disfrute de los mismos aldeanos, de gente aledaña y turistas.

Priya, una chica de 17 años originaria de aquel país fue secuestrada y violada cruelmente. Ella recuerda que los raptores la metieron en un auto con tal fuerza que aunque gritaba, nadie le hacia caso, sentía que se ahogaba y aún así no era capaz de encontrar poder alguno para poder defenderse. De pronto, se encontraba en un prostíbulo en Bombay (o al menos eso escuchó decir a sus captores). Una vez instalada en aquel tugurio, Priya fue vestida de manera humillante y la obligaron a seducir hombres; sin embargo, la chica no lograba hacerlo sin sentir asco o miedo, especialmente cuando era tomada por algún cliente que ofrecía algunos dólares o grandes cantidades de dinero local para tener a aquella “fierecilla”.

Priya fue tomada a la fuerza con violencia, la ultrajaron y humillaron. Ella hacía todo por librarse de aquel infierno; sin embargo, le fue tan complicado que al final de sus días en aquel sitio prefirió dejarse llevar. Cerraba los ojos y sentía el cuerpo desnudo, sudoroso y pesado de un hombre caer sobre ella, mientras trataba de ignorarlo con cantos en su cabeza. Cierto día, la chica fue puesta en libertad luego de que la arrojaran de un auto en movimiento por ser demasiado vieja y “estar muy usada”. Ella había dejado de ser una atracción por dos razones: por no ser una niña pequeña y por no defenderse durante la relación sexual.

Por muy extraño que parezca, en aquel lugar y en muchas otras partes del mundo, la atracción sexual más buscada es un burdel que ofrezca niñas a las que los clientes puedan violar. Una depravación que gusta a algunas personas que pueden evadir la ley y entrar al círculo de trata de personas.

Ante esta grave situación, la compañía True Companion puso a disposición de los amantes del sexo diversos juguetes, destacando las muñecas sexuales, entre las cuales se encuentran algunos modelos muy específicos como el “Frigid Farrah”; un robot con forma de adolescente que contiene un botón mágico, pues al presionarlo, el robot pondrá resistencia al sexo, lo que funciona más de lo que pareciera… Por si no fuera suficiente, su catálogo también se encuentra Roxxxy, una muñeca que “disfruta” ser violada.

Otra empresa dedicada a crear muñecas hiperrealistas tiene modelos que ponen resistencia o dicen frases que son un medio de excitación para muchas personas alrededor del mundo. Lo más sorprendente es la cantidad de gente que requiere sentir que forman parte de una violación para disfrutar mucho mejor de su vida sexual.

La pregunta es evidente: ¿Es mejor que estas personas violen robots? Este tipo de juguetes podrían resultar un alivio y una gran ayuda, ya que permiten que el usuario haga lo que desee con él. Al final, es un producto por el que ha pagado y es decisión suya lo que haga con el juguete. Sin embargo, es también un tema de controversia ya que puede resultar incómodo, pues el que sean máquinas imitando a “niñas violadas” en el fondo es sólo una forma de seguir fomentando la cultura del rapto y el abuso sexual.

Esto ha generado controversia entre los que creen que los violadores están encontrando una salida en este tipo de robots, pero eso no significa que no tengan el instinto de hacerlo con una persona real. “Violar” un juguete es únicamente una práctica para ellos. Pero al mismo tiempo, están las opiniones que dicen que es mucho mejor que una persona con tendencias de este tipo desfogue sus deseos en un objeto que en realidad no siente, no vive y es legal.

Se ha generado toda una discusión que desafortunadamente ha llegado a los juzgados. Todo está en la forma de ver la situación, pero nos conduce a preguntarnos: ¿es para aplaudir que un pedófilo con tendencias a violar logre ocultar su deseo y lo deje ir en un robot o funge como un entrenamiento que le permitirá realizarlo de “mejor” manera con alguien real? La pregunta está en el aire y con ella, un sinfín de respuestas polémicas.

Priya, por su parte, sabe lo que es sufrir una violación real, lo mismo que millones de chicas de todo el mundo, por ello, existen campañas en contra de estos juguetes: en algunos países se han prohibido y otros más las permiten a cambio de una cantidad muy alta de dinero. Desafortunadamente, los beneficiados de toda esta discusión son las empresas creadoras de juguetes cuyos objetos son cada vez más caros y deseados. Ellos ejercen la máxima que afirma “al cliente lo que pida” pero en efecto, se trata de una situación a considerar. ¿Los robots sexuales están fomentando la violación o su venta es una forma de prevenirla?

Info. Cultura Colectiva 

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