#DHISTORIA EL CENTRO RECREATIVO DE TEHUACÁN

#DHISTORIA EL CENTRO RECREATIVO DE TEHUACÁN

 

Tehuacán,Pue.-El Centro Recreativo de Tehuacán fue fundado en 1918., hace 101 años. Aunque hay que aclarar que su creación ocurrió en el último tercio del siglo XIX, con el nombre de Casino Español de Tehuacán, con la finalidad de proporcionar un lugar de esparcimiento a los miembros de la colonia ibérica radicada en esta ciudad, ocupando una vieja casona propiedad de doña Rafaela González de Díaz Ceballos, ubicada enfrente del parque Juárez.


En aquel 1918 el Centro Recreativo recibió como nuevos socios a personajes como Joaquín Paredes Colín, los médicos Ricardo Cacho, Alberto B. Orduña, Francisco Quevedo y Manuel Pereyra Mejía; además de Pedro J. de la Llave, Alberto Díaz Ceballos, Lic. José Ferrer Pantoja, Ambrosio del Moral, Julio Campos, Agustín A. Cacho, Miguel Aguilar Cacho, Cristóbal Garzón, Willebaldo Gómez Castro, Rafael G. Méndez, Carlos González Miranda y otras personas que integraron un grupo de 150 socios.


A partir de ahí el flamante Centro Recreativo de Tehuacán se convirtió en el lugar preferido para celebrar los más memorables acontecimientos sociales de la época.


En 1945 contando con nuevos socios la mesa directiva decide comprar el inmueble a los descendientes de doña Rafaela González, anotando sus nombres en una placa que aún se conserva a la entrada del edificio.


En este emblemático recinto se celebraron bodas, fiestas de quince años, presentación de artistas de renombre; además de los recordados e inolvidables bailes de Debutantes, de Banderas, Sábado de Gloria, Blanco y Negro y fin de año, o para celebrar alegremente la Noche Mexicana que culminaban los festejos septembrinos.


Ya en la época contemporánea el Centro Recreativo de Tehuacán fue convertido en recinto oficial al celebrarse sesiones solemnes de cabildo para el cambio de los poderes municipales, informes de alcaldes y mítines políticos.
Al inicio de la década de los noventa del pasado siglo, el Centro Recreativo cumplió su ciclo vital, y ante su inminente desaparición los directivos decidieron rentar el espacio para que lo ocupara la tienda Woolworth, como ocurre hasta nuestros días.

Cronista de la Ciudad/Juan Manuel Gámez Andrade

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