El movimiento de los curas incastos

El Papa Francisco abrió la posibilidad de aceptar a hombres casados en el sacerdocio. ¿La razón? La gran crisis de vocaciones que enfrenta la Iglesia católica. De hecho, en México y desde hace años centenares de curas casados han abogado por esta apertura y porque se les permita retomar sus funciones sacerdotales a plenitud. En Chiapas, por ejemplo, más de 50 hombres con familia han sido nombrados diáconos permanentes. Pero esta situación, que puede aliviar la falta de ministros católicos, podría transformar el balance de fuerzas en el seno de una de las organizaciones más poderosas del mundo.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La apertura del Papa Francisco a debatir la supresión del celibato sacerdotal provocó que los curas casados mexicanos, aglutinados en la organización Ministrare, redoblen sus contactos con los obispos del país a fin de que la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) discuta abiertamente el tema y les permita, por lo pronto, tener mayor participación en las labores clericales.

Dentro de la CEM, mientras tanto, el obispo Felipe Arizmendi –quien apoya su trabajo con cientos de diáconos casados en su diócesis de San Cristóbal de las Casas– considera que éstos son un “tesoro” y bien podrían “colaborar en muchas acciones pastorales” de la Iglesia en México, pero sin llegar a darles el sacerdocio.

Lauro Macías, coordinador nacional de Ministrare y uno de los cerca de 4 mil sacerdotes casados del país, comenta entusiasmado: “La postura del Papa hizo que los obispos mexicanos hoy sean más receptivos a nuestros planteamientos para suprimir el celibato obligatorio en la Iglesia.

Nuestro diálogo con ellos ya es cordial y más frecuente, nos vemos como hermanos. Varios ni siquiera nos hubieran recibido durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Pero han cambiado las cosas con Francisco”.

–¿Cuál es el objetivo de las reuniones de ustedes con los obispos? –se le pregunta.

–Los buscamos simplemente para concientizarlos, para hacerles ver que les hacen falta sacerdotes y nosotros estamos dispuestos a servirlos. Yo les digo que aprovechen a los sacerdotes casados, que no andamos buscando chamba para sobrevivir porque todos vivimos de nuestros trabajos. Gran parte de nosotros estamos dispuestos a trabajar sin recibir remuneración.

Sin dar nombres para no perjudicarlos, Macías señala que tan sólo de medio año a la fecha él se ha reunido con cuatro obispos mexicanos: “Dos de ellos tienen un alto rango dentro de la jerarquía mexicana. Todos han escuchado mis propuestas. Y con una actitud muy positiva y bondadosa me han respondido: ‘Veamos qué se puede hacer… hay que ver… hay que ver’”.

Proceso.com.mx

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