EXPERIMENTOS CON TU CUERPO: CALCULAR DISTANCIAS

EXPERIMENTOS CON TU CUERPO: CALCULAR DISTANCIAS

DISPATARES.- Con los brazos extendidos hacia adelante, cierra un ojo e intenta juntar la punta de los dedos. Es difícil.

Con un ojo cerrado, algo tan sencillo como estimar las distancias se convierte en una odisea.

La razón es que nuestro cerebro se aprovecha de que cada uno de los ojos posee un punto de vista ligeramente distinto para conformar la visión tridimensional.

Pero al cerrar un ojo, el cerebro ya no puede ver en tres dimensiones, y eso afecta a nuestra capacidad de acertar con las distancias.

EXPERIMENTOS CON TU CUERPO: EL BRAZO QUE SUBE SOLO

Apóyate con un brazo contra la pared e intenta subirlo con todas tus fuerzas.

Tras un par de minutos de esfuerzo, sepárate y comprobarás cómo el brazo ‘relajado’ se empecina en subir sin que nadie se lo ordene.

Este efecto se conoce como la ilusión de Kohnstamm y depende de la memoria motora.

El brazo sigue haciendo fuerza, porque el cerebro y el músculo se habían acostumbrado a ello y tardan unos segundos en quitar el ‘piloto automático’ y adaptarse ante la nueva situación.

EXPERIMENTOS CON TU CUERPO: EL BRAZO QUE SE ACORTA

Sitúate perpendicularmente a una pared, de modo que, con el brazo extendido, la toques con la punta de los dedos.

A continuación, levanta el brazo, rotándolo por encima de la cabeza.

Ahora vuelve a extenderlo y verás que ya no alcanzas el muro.

Tranquilo; no es que estés encogiendo por momentos. Es la paradoja de Codeman, cuyo fundamento es el hecho de que, haciendo unos movimientos determinados con las articulaciones de la espalda, sus músculos se contraen ligeramente.

Basta con ‘soltar’ el músculo para que el brazo recupere el tamaño original, lo que demuestra que los músculos sólo pueden contraerse, y que para retomar su estado relajado necesitan la ayuda de otros ‘colegas’ que lo estiren, a costa de entrar ellos mismos en acción.

Los músculos sólo se contraen

El cuerpo humano dispone de unos 640 músculos esqueléticos; algunos de ellos, capaces de realizar movimientos de enorme precisión. Pero presentan un pequeño ‘defectillo’: sólo saben contraerse, es decir, sólo pueden tirar, no empujar. Y este ‘detalle’ les obliga a aparecer en muchos casos en parejas indisolubles, que ejecutan movimientos antagónicos. Tampoco pueden con­traerse mucho, apenas unos centímetros, pero logran movimientos más largos gracias al efecto multiplicador que hacen huesos y articulaciones.

EXPERIMENTOS CON TU CUERPO: DEDOS QUE SE RELAJAN

Dedos relajados

Enlaza las manos como en la fotografía y esfuérzate en que tus dedos índices estén rectos y paralelos.

Ahora relájalos y observa qué sucede con ellos. Los músculos y los tendones, cuando no están activos, adoptan una disposición de mínima energía.

En el caso de la mano, los dedos tienden a disponerse ligeramente curvados.

Este experimento sirve asimismo para comprobar las cualidades de los músculos y tendones de la mano: son perfectos para realizar trabajos de precisión, pero carecen de resistencia.

¿Cuánto eres capaz de mantener los dedos índices totalmente rectos antes de que clamen por un poco de descanso?

 

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