FANTASÍAS, FANTASÍAS

Disparates.- En nuestra cabeza nadie nos juzga, la coordinadora de porristas nos acepta un beso y aprendemos con ella algo de anatomía.

Pero conforme vamos creciendo, mantenemos la costumbre de dejarnos ir, mentalmente, y construir escenarios y situaciones sexuales imaginarias.  Cualquier tipo de imagen mental que nos estimule erótica o sexualmente se considera una fantasía sexual, no importa si es solo una escena o si tiene más personajes involucrados que la saga de “El señor de los anillos”.

Aunque no son muy discutidas, son totalmente normales. Mientras investigaba para su libro Who’s Been Sleeping in Your Head: The Secret World of Sexual Fantasies  (Quién ha estado durmiendo en tu cabeza: el secreto mundo de las fantasías sexuales), el psicólogo inglés Brett Kahr descubrió que de 18.000 personas que entrevistó, el 90% confesó tener este tipo de fantasías.

Pero Kahr reveló otro elemento más sorprendente. El 95% de los sujetos nunca habían detallado sus fantasías a alguien más.

HAY UN MUNDO OCURRIENDO EN LA CABEZA DE TODOS NOSOTROS Y NADIE LO SABE.

Hay todo tipo de aplicaciones para las fantasías. Un estudio de la Universidad de Granada publicado por Juan Carlos Sierra determinó que este tipo de pensamientos son fundamentales en el estímulo sexual. A más imágenes que nos muevan los muebles en el piso de abajo, más dispuestos estamos a compartir cama. ¿Lógico, no? Solo hay que mantenerlo en la cabeza.

La investigaciónde Kahr, por ejemplo, reveló que personas con traumas de abuso infantil utilizaban las fantasías para poder enfrentar con más calma el sexo.  Otras pueden servir para reforzar o combatir complejo de abandono.

Cada quien puede encontrarle su utilidad favorita a imaginarse cómo sería una noche con la chica morena que conociste en una fiesta o si el profesor de estadística será igual en la cama que como se porta en clase.

Las fantasías pueden ir desde una noche romántica con nuestra pareja hasta que llegue un completo desconocido a raptarte mientras estás en una cabaña en la selva. Hay personas que disfrutan imaginando que los observan, otros que prefieren imaginar que observan ellos, algunos que se imaginan en un cuadro de dominación o incluso trabajando como puto o prostituta. Desde tener sexo en el trabajo hasta ver el strip tease de una desconocida.Aunque Freud escribió hace décadas que “solo una persona insatisfecha fantasea”, la evidencia científica ha venido probando lo contrario. Varios estudios ahora prueban que lo raro sería no sentir el deseo de imaginarte a tu actriz favorita o al cantante de bachata que te gustó desde pequeña. En la mente hay campo para compartir.

La gran ventaja de la imaginación es que no tiene límite y puedes colocarte en las situaciones más imposibles que nadie te dirá nada. En tu mente no hay quién diga no al sexo.

Info. Hablemos de sexo y amor 

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