La rebelión de los androides llega a tu PlayStation 4

La rebelión de los androides llega a tu PlayStation 4

¿Imaginas un mundo en el que las máquinas se comportan de manera más humana que los propios seres humanos? ¿Puede un androide ser más empática que una persona? ¿Confiarías tu vida a una IA? ¿Puede encontrar un androide sentido a su propia existencia, lejos de los deseos y obligaciones impuestos por su creador? Y, en su sentido, ¿encontrar su libertad? Todas estas preguntas se plantean en Detroit: Become Human, el nuevo juego para PlayStation 4 de Sony que recrea un mundo distópico con infinitas posibilidades, dependiendo de las decisiones del jugador. El videojuego sale a la venta el 25 de mayo.

Es este el elemento diferenciador de este juego, diseñado para un único jugador: el concepto ‘decision making’, (es decir, el poder de decisión del propio jugador), que ya trajo Sony en su día con el revolucionario Heavy Rain, un juego pionero que puso de moda esta manera de concebir el juego individual.
‘Detroit: Become Human’ se basa en la vida de 3 androides con sentimientos, con dilemas morales y decisiones de vida o muerte.
'Detroit Become Human' se basa en la vida de 3 androides con sentimientos, con dilemas morales y decisiones de vida o muerte.

 

De hecho, un problema clásico que surge a la hora de adquirir un videojuego es la reusabilidad. Pero Detroit: Become Human, pese a ser de un solo jugador, permite rejugar cuantas veces el jugador quiera imaginar, dado que las distintas elecciones permiten que el destino de los personajes cambie con cada partida.

Incluso, los creadores reconocen que el mundo es mucho más abierto a disposición del jugador que anteriores títulos como Beyond: Two Souls, cuyo desarrollador, Quantic Dreams, es, para muchos, el mejor del mundo a la hora de crear aventuras gráficas interactivas.

 

Argumento y personajes

Con Detroit: Become Human tenemos ante nosotros un mundo abierto de ciencia ficción a disposición de los jugadores, que nos presenta una sociedad (Detroit en 2038) en la que el ser humano se ha vuelto aún más egoísta y egocéntrico, dueño de máquinas inteligentes a las que está dispuesto a explotar sin reparos. En este contexto, un interesante dilema se plantea. En un mundo que se ha vuelto cruel y despiadado, ¿puede una IA ser más “humana” que los propios seres humanos?

 

Los valores que antaño caracterizaron a las buenas personas escasean, y se ven ahora representados por algunas IA: empatía, valor, honor, e, incluso, aspiraciones de libertad.

Es el caso de Kara, una asistente doméstica que huye con la pequeña Alice, protegiéndola de los abusos de Todd, su padre.

La fría carcasa robótica de una IA puede ser más emocional que un desnaturalizado corazón humano. Y esta “humanidad”, poéticamente, ahora es perseguida por los humanos que la han perdido. Así, las IA que se deciden a desobedecer su programación o las órdenes de sus dueños humanos en pos de aquellos sentimientos de empatía y honorabilidad que comienzan a nacer en su interior son duramente perseguidos; de hecho, por otras inteligencias.

Detroit: Become Human

 

Como el caso de Connor que, muy al estilo de Blade Runner, se dedica a perseguir a estas máquinas insurrectas (deviants) tal como se hacía con los replicantes en el clásico de 1982. Pero lo más interesante es que, dependiendo de las elecciones del jugador, puede comenzar a sentir empatía por sus compañeros androides y cuestionar la legitimidad de su misión. O bien, puedes elegir que realice su labor de cazador con una eficiencia despiadada y se mantenga leal a sus creadores, convirtiéndose en el terror de aquellos a quienes persigue.

No existe el game over: si cualquiera de los personajes muere, el argumento continúa desarrollándose sin ellos.

Otro interesante personaje de este mundo brutal es Markus. Como Kara, se lanza al mundo por diferencias irreconciliables con su ‘familia’ humana; tras algunas dificultades, se convierte en líder de un grupo de IA insurrectas. Del mismo modo, dependiendo de las elecciones del jugador, Markus puede convertirse en un guerrero temido y amado, tal como lo fueron Spartacus o Malcolm X. O, en cambio, se convertirá en un pacifista perseguido y admirado, al estilo de Martin Luther King o Ghandi.

 

Los tres androides serán controlados por el jugador. Pese a ello, un aspecto emocionante del juego es que no existe el game over: si cualquiera de los personajes muere, el argumento continúa desarrollándose sin ellos.

¿Imaginas cuántas historias, muertes inesperadas y aventuras emocionantes pueden derivar de este concepto? Tendrás que jugar mucho para descubrirlo.

Todos los guiones posibles de esta trepidante distopía no podrán ser vistos a no ser que el jugador vuelva sobre él varias veces, lo que convierte a este videojuego en una de las apuestas más esperadas e interesantes de este año.

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