LUPITA GONZÁLEZ, LA MUJER QUE VOLVIÓ LA AUTORIDAD A LA MARCHA MEXICANA

DEPORTES.- Lupita González cree que su historia está dentro de los límites de la normalidad. Para la marchista mexicana irrumpir casi sin experiencia a las mayores competencias del mundo y subirse al podio es únicamente un premio al trabajo arduo y a unas facultades que ni ella sabía que tenía.

Claro –concede después de mucha insistencia–, no es frecuente que una joven con menos de 10 competencias de experiencia llegue a unos Juegos Olímpicos y menos, contra el pronóstico de su propio equipo de aquel entonces, ganar una medalla de plata, como hizo en Río 2016, para convertirse en la primera marchista mexicana en conseguirlo. Unos meses antes –mayo de 2016– ya había dado una sorpresa considerable al quedar subcampeona mundial en Eoma, título que refrendó en Londres 2017, año en el que también impuso una marca continental en Lima. Como colofón, apenas el fin de semana pasado, el 24 de febrero, ganó en Monterrrey el Memorial Jerzy Hausleber, que le dio el boleto para sus primeros Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Barranquilla 2018. Con nueva marca continental, por cierto.

No soy nada fuera de lo común, dice Lupita con una risa nerviosa; sólo tuve la fortuna de tener unas cualidades y la imaginación suficiente para pensar que si asumo riesgos puedo conseguir metas que parecen impensables.

Como una avalancha, la carrera de Lupita va acumulando resultados y marcas. Con esa modestia de una joven tan normal entrena para llegar en su mejor versión para la próxima competencia. Si en ese esfuerzo –cuenta– puede bajar un minuto, o incluso la fracción imperceptible de un segundo, se siente bien pagada.

A veces sí pienso en la meta de bajar un poco mi tiempo, admite, otras veces lo hago en las rivales, no una en concreto, porque eso depende de las circunstancias de la competencia, pero casi siempre la verdadera lucha es contra uno mismo, contra los límites propios que debemos superar.

Este año tiene como meta sumar tres podios a su carrera. El primero ya lo consiguió en Monterrey; sigue la Copa Mundial de Taicang, China, en mayo próximo; para culminar en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla en el verano. Lupita se emociona, pero se pone cautelosa como si fuera una adolescente antes de los exámenes finales.

Nunca se sabe qué va a pasar, advierte; uno va con firmeza por algo, empieza a construir las posibilidades para alcanzar algo, pero después todo puede ser incierto. Existen lesiones o imprevistos. Todo está tan cerca y tan lejos.

INFO/ LA JORNADA DEPORTES

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