Malala Yousafzai, la niña que cambió el mundo

Semblanza

Por: Bco L.

La historia de Malala con sólo 15 años, en pleno Valle de Swat, al noroeste de Pakistán, es una de las tantas tragedias que sintetizan las profundas contradicciones que exhibe el mundo de hoy.

La niña paquistanesa para poder ir a la escuela desafió a una de las milicias más crueles y violentas del mundo, que entre otras barbaries prohíbe la asistencia de las mujeres a clases. Hoy con 16 años a cuestas, lanza su biografía y se instala como una de las líderes sociopolíticas jóvenes más inspiradoras e influyentes del mundo.

Un criminal ataque de bala en manos de un grupo talibán sorprendió a Malala cuando una mañana se dirigía a su escuela a estudiar; en contra de lo que exige el régimen extremista que prohíbe asistir a la escuela a las mujeres. El hecho generó en Pakistán y en el mundo entero el más feroz efecto boomerang: en vez de víctima Malala se convirtió en una heroína, en un símbolo. El destino quiso que esta niña en vez de vivir una vida como las de su edad, se haya transformado en una verdadera promesa política de futuro para su propia tierra.

Hoy, a sus 16 años, además de disertar en los foros internacionales más importantes del mundo, escribió junto a su padre, su gran mentor, Ziauddin Yousafzai, su primera biografía “Yo soy Malala” (“I am Malala”) . El libro publicado por una editorial británica apunta a los 61 millones de niños que no pueden estudiar en el mundo entero.

Según la publicación digital norteamericana The Daily Beast, en la provincia de Malala en Pakistán, de los 700 mil niños que no reciben educación, 600 mil son niñas, a quienes se les seguirá negando el derecho a la educación, mientras no se les proporcionen los recursos y la seguridad para asistir a clase; a salvo de las diferentes facciones fundamentalistas islámicas que controlan el país y la zona en general.

Está claro que para la cultura talibán el lugar de la mujer se reduce a vivir casi ocultas dentro de las casas, a no poder salir solas a la calle, a transitar toda su vida con atuendos que las tapen casi por completo: rostro y cuerpo y a partir de los 18 años, entre otras cosas, a procrear.

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Su infancia

La infancia de Malala apuntaba a ser una más entre la de tantas niñas en Pakistán a las que le roban la posibilidad de encontrar un mundo mejor a través del acceso a la educación. La dictadura salvaje talibán conduce el destino de su familia desde sus 10 años cuando el régimen ocupó su territorio. Salvo porque su padre Ziauddin, profesor de escuela, encontró en ella a su mejor alumna.

Así la impulsó a tomar hábitos diferentes al resto de las mujeres que no pueden participar de los debates, ni de discusiones sobre historia, política y economía. Su padre estimuló a Malala a interesarse por la física y la literatura. Lentamente empezó a tomar conciencia y a indignarse con las injusticias que impartía a los habitantes de Pakistán el grupo talibán. Por orden de la milicia fundamentalista, las escuelas femeninas fueron cerradas y las mujeres que caminaban solas por la calle eran asesinadas en las calles. La escuela en la que Malala estudiaba y de la que su padre era el dueño debió ser cerrada.

En enero de 2010 fue el último día de clases en la escuela de su padre. Ese mismo día se filmó un documental del diario The New York Times donde Malala declaraba que quería ser médica y que para eso debía seguir estudiando.
En mayo de 2010 corría el rumor de revueltas para expulsar al régimen talibán y más que nunca patrullaban amenazantes las calles. Malala ya era conocida por defender en foros internacionales vía internet, y sobre todo en los medios de comunicación, su posición pro derecho a estudiar de las mujeres, y comenzó a recibir amenazas de muerte. Cuando éstas se volvieron insoportables, su padre decidió que ella tenía que tomarse un tiempo para resguardarse y callar.

Malala se indignó aún más: y le dijo a su propio padre que fue él quien le enseñó a soñar y luchar por una vida mejor. Y porque así nuestra voz se va a multiplicar, aunque la muerte llegue.

La respuesta del régimen talibán a sus tribulaciones no se hizo esperar y allí ocurrieron los tres disparos contra su cabeza cuando Malala estaba adentro del micro que la llevaba a la escuela.

Más premios

En el año 2013 Malala fue nominada a recibir el premio Nobel de la Paz -la más joven hasta ahora nominada- y figura entre las 100 personas más influyentes, según la revista Time.

La joven paquistaní también recibió el Premio Nacional de la Paz en 2011, el Premio Simone de Beauvoir, en 2013, y recientemente el Premio Sájarov, ese mismo año, por su lucha por la educación de las mujeres en ese país.

Tanto Malala como su padre viven amenazados de muerte por el régimen Talibán. Ella dice que nunca pensó que los talibanes fueran capaces de agredir a una niña. “Me preocupaba más mi padre. Pero llegué a preguntarme ¿qué harías, Malala, si llegara un talibán? Lo golpearía con un zapato, pensé”, comentó la joven.

“Pero luego me dije, ‘si te encuentras con un talibán con el zapato en mano entonces no habrá ninguna diferencia entre tú y el talibán’, agregó Malala.

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