Maquiavelo

Francesc Miravitlles

 

Niccolò Machiavelli nació en Florencia el 3 de mayo de 1469, el mismo año en que Lorenzo de Medici asumió el poder en la República. Bajo el mecenazgo del Magnífico, la cultura florentina alcanzó su apogeo en todos los campos, con filósofos como Marsilio Ficino o Pico della Mirandola, con poetas como el mismo Lorenzo o Poliziano, y con artistas de la talla de Botticelli y Leonardo da Vinci. Hijo de un notario, Maquiavelo recibió la educación característica de un miembro de una familia acomodada de la burguesía: una formación basada en el conocimiento de los clásicos latinos e italianos y orientada hacia las artes liberales y la administración pública. Apasionado por los libros de historia antigua y moderna, e interesado por las ciencias naturales, Maquiavelo rechazó de plano tanto el idealismo neoplatónico, entonces muy en boga, como el idealismo místico encarnado por el fraile dominico Girolamo Savonarola, y se inclinó por la otra gran línea en que se desarrolló el pensamiento renacentista: el naturalismo.

En 1494, los Medici fueron expulsados de Florencia, y Savonarola, en medio del fervor popular, instauró su gobierno, que defendía la regeneración social mediante una religiosidad fanática y ascética. Cuatro años más tarde, Savonarola fue depuesto, detenido, juzgado y quemado en la hoguera (23 de mayo de 1498); al mes siguiente, Maquiavelo era elegido secretario de la Segunda Cancillería de la República, encabezada ahora por Pietro Soderini. En teoría, su cometido consistía solamente en redactar actas y transcribir los acuerdos de la magistratura sobre cuestiones relativas a la administración de los asuntos internos, pero de hecho la actividad de Maquiavelo superó con creces esos límites formales. No había terminado todavía el verano de 1498 cuando fue nombrado secretario del Consejo de los Diez, organismo que se encargaba de la política extranjera y de la guerra. En 1507 añadiría a sus cargos el de secretario de los Nueve de la Milicia, la magistratura que organizaba la milicia ciudadana.

Así pues, Maquiavelo desarrolló una intensa actividad política hasta la derrota de la República ante las tropas de la Liga Santa (noviembre de 1512), que supuso el regreso de los Medici. Esa actividad abarcó muchos campos —militar, económico, diplomático, legislativo, ejecutivo…— y le permitió conocer a fondo los entresijos de la política florentina, italiana y europea, y convertirse en un lúcido experto en “el arte del estado”. Dan buena prueba de ello los escritos en que, después de cada legación diplomática o cada experiencia política en las que tomaba parte, recogía todo tipo de datos y exponía sus reflexiones teóricas. Estos escritos, que permanecieron inéditos en vida de Maquiavelo —salvo el Decennale primo(1504), publicado en 1506—, incluyen numerosos opúsculos en prosa y en verso así como la correspondencia oficial del gobierno florentino; su importancia no admite duda alguna.

Tras la huida de Pietro Soderini y la caída de la República, Maquiavelo fue depuesto de todos sus cargos y confinado. Al año siguiente (1513) se vio implicado en una conspiración antimedicea, y sufrió prisión y torturas; amnistiado tras la elección del nuevo Papa (León X), se retiró al albergaccio familiar, en Sant’ Andrea in Percussina. Su aislamiento —del que conocemos muchos detalles gracias a la correspondencia que mantuvo con sus amigos, especialmente con Francesco Vettori— sólo se interrumpió en 1515, cuando empezó a frecuentar las tertulias que se celebraban en casa de los Rucellai (los Orti Oricellari). En estas tertulias dio a conocer Maquiavelo sus dos grandes tratados políticos, que escribió en esos años de retiro: El Príncipe (1513) y los Discursos sobre la primera década de Tito Livio (1513-1517), que a su muerte aún permanecían inéditos. Antes de regresar a la escena política, escribió también sus otras dos obras mayores: el diálogo titulado Arte de la guerra (1518-1520, publicado en 1521), y la primera comedia moderna del teatro italiano, La Mandrágora (1518, publicada en 1522), que pronto alcanzaría un éxito considerable.

En 1520, el cardenal Julio de Medici asumió el gobierno de la ciudad, y encargó a Maquiavelo la redacción de una Historia de Florencia, que éste terminaría cinco años más tarde, cuando el cardenal se había convertido ya en el Papa Clemente VII. En 1521, gracias a uno de los cargos de poca importancia que entonces le ofrecieron, inició su relación con Francesco Guicciardini, el amigo de sus últimos años, que iba a ser un gran historiador y, en cierto modo, un continuador de su obra teórica. En 1525 estrenó con enorme éxito la comedia Clizia, adaptación de Plauto y trasunto al mismo tiempo de su relación con la artista y cantante Barbera. En aquel mismo año, tras la batalla de Pavía, volvió como canciller a la administración florentina, y se encontró de nuevo en una situación de creciente influencia política. Pero fue por poco tiempo: en 1527, el saqueo de Roma por las tropas imperiales de Carlos I causó la caída de los Medici en Florencia, y la nueva república, de carácter savonaroliano, desposeyó de nuevo a Maquiavelo de todos sus cargos. Decepcionado y en la ruina, el viejo secretario murió en su casa el 21 de junio de ese mismo año.

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Reproducido de Maquiavelo – Pensamientos y sentencias extraídos de las obras del gran ideólogo del Renacimiento (Península, Barcelona, 2000).

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