MÉXICO ADOPTA POGRAMA PARA REPUNTAR DONACIÓN Y TRASPLANTES

El coordinador de Trasplantes de la Comunidad Autónoma de Aragón, José Ignacio Sánchez Miret, reconoció a los profesionales médicos y a la sociedad mexicana por sus aportes en Sector Salud

MÉXICO.-La comunidad médica de México está abierta a adoptar el Curso Intermedio en Coordinación de Trasplantes (TPM, Transplant Procurement Management), una referencia mundial en la materia que abona a formar médicos capaces, sociedades altruistas y gobiernos comprometidos.

 

El coordinador de Trasplantes de la Comunidad Autónoma de Aragón, José Ignacio Sánchez Miret, explicó que el TPM es un sistema de organización en el ámbito de los trasplantes, que requiere del apoyo decidido de los gobiernos, médicos altamente capacitados y una sociedad generosa.

Todas las sociedades del mundo son generosas si se les explican correctamente las cosas, si se sienten bien tratadas, si saben que hay criterios de justicia y equidad, incluso, en materia de donación de órganos y tejidos trasplantes de los mismos”, hizo hincapié.

El médico, quien se autodefine como un histórico en la coordinación de trasplantes en el modelo español, dejó claro que el TPM permitió que el país ibérico pasara de una situación media en Europa en materia de coordinación de trasplantes a ser líder en la materia a partir de 1992.

Si algo caracteriza a los trasplantes es que son procedimientos complejos y costosos, pero que no podrían llevarse a cabo sin la donación altruista y generosa de las personas, enfatizó Sánchez Miret.

Lamentó que en países en vías de desarrollo socio-sanitario hay situaciones en las que se trasplanta primero al rico y después al pobre, primero al de color blanco y después al de color negro, primero al influyente y después al proletario, lo cual va en contra de la filosofía médica.

La donación debe ser totalmente gratuita y el trasplante lo tiene que enfrentar la administración pública haciendo que, independientemente de la condición económica de las personas, éstas reciban el tratamiento sin ningún tipo de condicionamiento”, explicó el especialista.

Sánchez Miret ya ofreció una plática sobre el TPM en el marco del Congreso Nacional de la Sociedad Mexicana de Trasplantes, que se lleva a cabo del 17 al 19 de octubre en Querétaro, donde el especialista confirmó la disposición de los médicos mexicanos a cambiar de actitud respecto a la donación y trasplantes.

 

Refirió que el TPM es un programa mediante el cual se transmiten conocimientos, actitudes y aptitudes, aunque esos tres elementos no logran eliminar las dificultades si no existe una sociedad que confíe en sus profesionales y unos profesionales que no sean apoyados por su gobierno.

Consideró que el TPM debe ser adaptado a las diferentes sociedades del mundo: “primero nos informamos cómo está la realidad sanitaria del país y tratamos de darle las herramientas necesarias para que con su realidad, el programa sea lo más fructífero posible”.

 

 

En ese sentido, explicó que tratar de modificar la realidad de un país hace que el programa fracase, por lo que es necesario el vínculo con los gobiernos de habla hispana.

 

José Ignacio Sánchez Miret habló también de México y calificó de “fantásticos” a sus profesionales médicos, cuenta con una sociedad generosa y posee una administración que si sigue las directrices del Centro Nacional de trasplantes, logrará dar el paso hacia una política de salud de primer mundo.

Pero eso requiere recursos y evitar que haya “francotiradores” en el sector salud: “en muchos países hay una debilidad de la llamada clase media, una exclusiva clase alta y una abundante clase baja”.

Esos grandes huecos, y la falta de conocimiento de los derechos humanos, hace que la población de las clases media y baja asocien la salud con el dinero, lo cual no debe ser en pleno siglo XXI.

Si las autoridades entrantes hacen caso al trabajo de prospectiva del Centro Nacional de Trasplantes y potencian el trabajo de los médicos especialistas, la población mexicana va a confiar en su sistema de salud y habrá trasplantes a partir de la donación altruista de órganos y tejidos”, aseguró.

Pero por el contrario, si la población ve que se trasplanta al rico, que se atiende al influyente y que la enfermedad supone añadir más pobreza al enfermo que ya no tiene recursos porque no hay vías públicas que sustenten la asistencia sanitaria, entonces habrá desconfianza.

INFO/EXCELSIOR

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