NIÑA DE 12 AÑOS FUE VICTIMA DE VIOLACIÓN Y TORTURA, UNO DE LOS RESPONSABLES DEL FEMINICIDIO YA ESTÁ EN LIBERTAD

NIÑA DE 12 AÑOS FUE VICTIMA DE VIOLACIÓN Y TORTURA, UNO DE LOS RESPONSABLES DEL FEMINICIDIO YA ESTÁ EN LIBERTAD

¡Te vas a arrepentir de habernos detenido, Lore!, fue lo que le dijeron los vecinos a los padres de Fátima Quintana cuando éstos evitaron el linchamiento de los bestiales asesinos de su hija. A tres años de la pérdida, Lorena se lamenta ya que el autor intelectual del feminicidio de Faty se encuentra libre.

Ha perdido mucho desde entonces, ya que, bajo amenazas, ha tenido dos cambios de domicilio forzados y la vasta familia ha visto emigrar a sus 12 miembros al otro lado del país.

El ataque a Fátima y su muerte ocurrieron, se cree, en menos de una hora. Aquella tarde, los padres de la niña preparaban la comida y esperaban a su hija.

La jovencita solía llegar a casa a las 2:30 de la tarde, para cuando ellos se dieron cuenta de su tardanza, eran 3:40 pm. Un mal presentimiento los hizo salir en su búsqueda.

Dieron aviso a los vecinos. Sonaron las campanas de la comunidad La Lupita Casas Viejas, un pequeño poblado al borde de la carretera Naucalpan-Toluca.

Desde una casa, en el camino que era paso obligado de Fátima para regresar a casa, los hermanos Misael Atayde Reyes, Luis Ángel Atayde Reyes, y El Pelón (de quien no se puede dar el nombre a causa de que es parte de un juicio), se resguardaban.

La madre de Fátima halló en un declive, a un costado de la casa de los hermanos Atayde Reyes, un cuchillo y la sudadera ensangrentada de su hija.

Vio como El Pelón salió escapando, seguido por Misael Atayde con quien se encontró de frente, llevaba en sus manos la mochila de Fátima. Intentó atraparlo pero no lo consiguió. Se perdieron en el bosque cercano a la comunidad.

El único que no pudo salir fue Luis Ángel.

¡No dejes que se salga! –gritó Lorena a su hijo Omar, cuando escuchó que los vecinos la llamaban: había más rastros de sangre en una zanja.

Al llegar al lugar, a pesar que los vecinos le pidieron a Lorena que no bajara a la zanja, por temor a que se lastimara, Lorena avanzó. Fue entonces cuando encontró una gran mancha de sangre coagulada, cerca de uno de los tenis de la niña. En la zanja, junto a un árbol alcanzó a ver un pie. “Pensé que se lo habían cortado”, recuerda.

También había una llanta, más tarde Lorena se enteraría que habían semienterrado a Fátima. La llanta estaba sobre su estómago.

Lorena pudo ver a su esposo, quien desde arriba también alcanzaba a ver parte del cuerpo de su niña.

Omar le preguntó a Lorena cómo estaba su hermana.

—¡Está muerta Omar!

El joven salió corriendo, los policías federales que habían llegado a la comunidad lo agarraron y lo metieron en una patrulla porque gritaba que iba a matar a los hermanos Atayde Reyes.

Lorena no pudo  llegar hasta el cuerpo de Fatima y salió de la zanja. Momentos después, los policías fueron a su encuentro, le rogaron que fuera hasta la casa de los hermanos. Los vecinos estaban a punto de lincharlos. Decían que los iban a matar.

“Nos dijeron que por favor los entregáramos vivos, porque iba a haber justicia”, relata hoy Lorena.

Al llegar a la casa, Lorena y su esposo les gritaron a los vecinos que los querían vivos porque la muerte no era suficiente castigo para pagar lo que hicieron.

—¡Te vas a arrepentir Lorena! ¡Déjanos matarlos! ¡Déjanos quemarlos!

“Yo y mi esposo se los quitamos y los entregamos”. Lorena señala que se arrepiente de esa decisión. Expresa que preferiría estar en la cárcel que tener que saber que se encuentran en libertad.

El Pelón fue atrapado y también entregado.

Los policías avisaron a los padres de Fátima que requerían una cuerda y una sábana para hacer el levantamiento del cuerpo. “Ni eso traían”, dice con coraje la madre de Faty.

Lorena Gutiérrez le pidió a sus hijos ir a reconocer a su hermana. Ella no tenía la fuerza de ver muerta a su niña de 12 años.

Tiempo después, cuando el forense expuso su reporte, le dijo a Lorena que su hija había sido una guerrera, que ante el terrible dolor y sufrimiento que atravesó, resistió y luchó hasta donde le alcanzaron las fuerzas.

Fátima, la niña de 12 años que esa mañana se despidió por última vez de sus padres, fue víctima de una violación y tortura. Fue sometida con 90 heridas con arma blanca.

Sus agresores le sacaron un ojo y le tiraron todos los dientes. Le abrieron el pecho 30 cm. Le dislocaron un hombro. Le fracturan las muñecas y los tobillos. La violaron sin misericordia.

Como Fátima no había perdido aún la vida, los agresores le arrojaron 3 piedras en la cabeza. Una de 36 kilos, y dos de 32. Fue hasta entonces que Fátima murió.

Todo ese sufrimiento pudo durar algo menos de una hora.

Una investigación que careció de perspectiva de género, de los análisis científicos necesarios y la colusión de autoridades se convirtió en el siguiente infierno de la familia Quintana Gutiérrez.

No sólo fue  que las autoridades resultaron incapaces de presentar pruebas en un juicio, sino que los familiares tuvieron que cambiar de domicilio (son desplazados forzados) en dos ocasiones, después de sufrir amenazas de muerte y un atentado en su hogar.

Feminicidio

-Ineptitud

Los responsables del feminicidio fueron aprehendidos y procesados, pero por incapacidad de las autoridades en el desahogo de pruebas, uno ya está en libertad, pese a que decenas de pobladores reconocieron a los víctimarios de Fátima.

-Viacrucis

A tres años del crimen la comunidad La Lupita, Casas Viejas, Estado de México, la familia de Fátima ha recibido amenazas por lo que se ha mudado dos veces de domicilio.

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