Peñafiel, una marca de historia en Tehuacán

REPORTAJE
La huella del tiempo

Tehuacán/Claudia González

En 1948, el señor Garci Crespo deja la sociedad y con su salida la empresa cambia su denominación a “Manantiales Peñafiel S.A”. Este nombre se debe a la roca o peña que obstaculiza las corrientes subterráneas, y da lugar a los manantiales. Esta peña ha hecho brotar agua durante muchos años permaneciendo fiel e inamovible, por tanto se propuso el nombre de Peñafiel. El agua que brota de los manantiales Peñafiel, es el resultado del deshielo del Pico de Orizaba y en su camino, el agua es filtrada por las capas del subsuelo emergiendo como agua pura, rica en minerales. Abundan tanto en la región que existe un Museo de Mineralogía, que exhibe una colección de casi 10 mil muestras que hablan de la historia del suelo poblano.

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Por su parte don José Garci Crespo decidió poner una embotelladora con capital único y fundo en 1949 “Embotelladora Garci Crespo S.A. de C.V.

Es entre la década de los 50´s a los 70´s cuando la fama de las aguas minerales de Tehuacán tiene su mayor apogeo, incluso a nivel mundial y en esos años la infraestructura de la ciudad crece, edificándose lujosos hoteles e incluso 1 campo de golf, todo bajo los patrocinios de las ya poderosas embotelladoras.

1990 es un año importante para Tehuacán, ya que el grupo regiomontano VISA en ese momento propietario de las marcas Peñafiel, Balseca y Etiqueta Azul (esta última exclusiva para agua mineral) decide vender las marcas a “Cadbury Schweppes” de capital británico, que además es propietaria de  Squirt, Orange Crush y  Dr. Pepper. Los ingleses inmersos en ámbitos netamente financieros y no importándoles la denominación de origen deciden en 1992 empezar a vender agua mineral Peñafiel en el norte del país embotellando en una planta ubicada en Tecate, Baja California, lo que rompe por primera vez  la regla no escrita de la denominación de origen. A partir de entonces no se volvería a leer la palabra “Tehuacán” en las etiquetas de los productos Peñafiel, una pena.

La competencia creció y la ciudad se llenó de embotelladoras, trayendo muchas fuentes de empleo, que sumadas a la también importante industria avícola de la zona, hicieron de Tehuacán un fuerte generador de recursos para el estado de Puebla. Así podíamos encontrar además de la líderes Peñafiel, Garci Crespo y San Lorenzo y El Riego a otras como Etiqueta Azul, Balseca (más famosa por su Manzanita) o San Francisco a partir de 1976.

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Lo que fue el Hotel Peñafiel  se convirtió en una Universidad y el campo de Golf después de muchos esfuerzos fue  rescatado y reconfigurado por inversionistas tehuacaneros. Adicionalmente hay un fraccionamiento residencial  de primer nivel que complementa la propiedad.

El manantial de San Lorenzo sigue siendo un balneario, que invito a visitar. Hay además otros manantiales históricos y un museo en las instalaciones de lo que era la embotelladora Peñafiel.

Una historia llena de riqueza la de las marcas Tehuacaneras, que se suma a lo rico de los platillos de Tehuacán como el Chile en Nogada en Agosto y Septiembre y el Mole de Caderas en Noviembre, así que estimado lector, no hay que dejar de visitar esa rica tierra poblana.

“El lugar de los dioses”, significado de Tehuacán en náhuatl, está lleno de lugares mágicos.

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