PHIL COLLINS EN EL PARAÍSO

Tras 23 años de no haber tocado en México, el británico llevó anoche a la gloria a un público que se le entregó de principio a fin

CIUDAD DE MÉXICO.

Pocos artistas agotan las localidades de dos fechas en pocas horas, Phil Collins se puede dar el lujo de decir que es uno de ellos. Ayer por la noche el británico deleitó a más de 15 mil personas que abarrotaron el Palacio de los Deportes donde regresó, después de 23 años, a la Ciudad de México con su Not Dead Yet Tour.

Una progresión de fotografías en blanco y negro se proyectaron en la pantalla principal del escenario en las que Collins apareció en cada una de las etapas musicales que ha vivido desde que inició su carrera en 1968. Los minutos pasaban; la cerveza se vendía –los helados y la pizza no tanto— y los chiflidos comenzaban a hacerse presentes ante la desesperación para ver a Collins en el escenario.

A las 22:03 el británico apareció en el escenario vestido de negro ayudándose a caminar con un bastón de madera con el que llegó hasta su silla y saludó. “Buenas noches Ciudad de México, deben de saber que mi español es un poco viejo, así que hablaré en inglés. ¿Están listos?”, preguntó Collins recibiendo un “yes” ensordecedor como respuesta.

Una pantalla gigante sobre los músicos y un elegante diseño de iluminación le dio la atmósfera necesaria a Against All Odds (Take a Look at Me Now), para que miles de personas corearan el tema con Collins, quien recibió ovaciones.

Luces en tonos púrpura que se convirtieron en blanco, advirtieron la llegada al paraíso. Another Day in Paradise arrancó la ovación del público que no necesitó de un cantante corriendo de un lado al otro o saltando; la voz de Collins y la banda que lo acompaña en la gira, en la que su hijo Nick, de 16 años, está en la batería y piano, fue lo que movió al público.

I Missed Again Hang in Long Enough fueron el preámbulo del primer acercamiento al origen de Collins: Genesis. La banda —de la que formó parte junto a Peter Gabriel, Tony Banks, Mike Rutherford y Anthony Phillips— se hizo presente con Throwing It All Way Follow You Follow Me, en la que se proyectó un video de la evolución del grupo.

Los metales se hicieron protagonistas cuando Who Said I Would resonó en el recinto de la Magdalena
Mixhuca. Separate Lives, cóver de Stephen Bishop, hizo cantar a la gente con “un buen blues” mientras que Something Happened on the Way to Heaven la estremeció. Después, presentó a la banda que lo acompaña.

Tras una intro da más de tres minutos en la que los tonos rojos, azules y púrpuras se entremezclaron, de pronto la voz de Collins fue dando forma a In the Air Tonight, a la cual siguió You Can’t Hurry Love, cóver de The Supremes, Dance Into the LightyearInvisible Touch, de Génesis, Easy Lover, de Philip Bailey, y Suss

INFO. excelsior.com.mx

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