¿Por qué se protege a los cetáceos de las prospecciones?

¿Por qué se protege a los cetáceos de las prospecciones?

La designación por parte del Gobierno del corredor de migración de cetáceos del Mediterráneo como Área Marina Protegida implica adoptar una serie de medidas destinadas frenar la contaminación acústica en una zona que es área de paso y hábitat natural de casi una decena de especies de cetáceos.

Dicho corredor es una región por la que pasan o en la que viven casi una decena de especies de ballenas y delfines: se trata del rorcual común, cachalote, delfín mular, delfín listado, delfín común, calderón gris, calderón común y zifio de Cuvier. Allí vive también la amenazada especie de la tortuga boba, así como diversas aves marinas.

La protección de esta zona evitará el ruido provocado por las prospecciones de hidrocarburos, que se basan en generar ondas acústicas de extraordinaria potencia para buscar bolsas de combustibles en el fondo marino. Dichas prospecciones usan decenas de cañones de aire comprimido para generar pulsos de sonidos 10.000 o 100.000 más energéticos que el sonido de un avión a reacción, a intervalos de 10 a 15 segundos.

Rorcual común
Rorcual común – ALNITAK

Estos sonidos son de baja frecuencia y pueden ser detectados a distancias de hasta 500 kilómetros, tal como explicó Natacha Aguilar de Soto, experta en bioacústica de cetáceos de la Universidad de la Laguna (Tenerife). «Las prospecciones se han relacionado con cambios de comportamiento y estrés en los cetáceos», dijo.

Animales que dependen del sonido

El motivo, tal como añadió, es que en estos animales «el sentido auditivo es el principal sentido: de él depende su alimentación, su reproducción y la navegación».

Por esta causa, las pruebas militares con explosivos, la construcción de puertos, el uso de sónares y las prospecciones producen sonidos muy dañinos para ellos.

Aguilar indicó que la falta de datos conlleva que «no se pueda afirmar científicamente que las prospecciones causen mortandad entre cetáceos, de forma directa». Sin embargo, matizó, sí que se han registrado coincidencias entre prospecciones y varaduras de cetáceos. Además, señaló que el uso de sónares militares sí que se ha vinculado directamente con la aparición de lesiones y con la muerte de estos animales.

Delfín mular
Delfín mular

Se ha constatado que los zifios sufren lesiones: al parecer, emergen demasiado rápido desde las profundidades del mar y sufren hemorragias internas y embolias similares a los síntomas que experimentan los buceadores a causa de la decompresión.

En el pasado, se detectó un caso en los que cetáceos se adentraron en ríos y terminaron muriendo, coincidiendo con unas prospecciones. «La explicación que se le dio al evento es que los animales trataron de escapar. Lo más probable es que este tipo de sonidos les asuste y les desoriente».

¿El fin del canto de los rorcuales?

Según añadió Natacha Aguilar, no todas las especies son igual de sensibles. Las más vulnerables son los zifios, similares a grandes delfines de hasta siete metros de largo, que ostentan el récord de buceo, gracias a su capacidad de sumergirse hasta los 3.000 metros durante dos horas.

Los rorcuales, el segundo animal más grande de la Tierra, por detrás de las ballenas azules, usan el corredor de cetáceos para adentrarse en el Mediterráneo septentrional en verano o para buscar pareja o comida. Y también se ven afectados por las prospecciones. Cuando estas tienen lugar, sus vocalizaciones dejan de detectarse en el agua, bien porque abandonan la zona o bien porque guardan silencio. «Ambas cosas son importantes», dijo Natacha Aguilar.

«Si están en una zona es porque esa región es importante para alimentarse o encontrar pareja, así que el hecho de que la dejen es negativo para ellos», indicó la bióloga. «Si lo que ocurre es que guardan silencio, también es malo, porque estos animales son solitarios y encuentran a su pareja a distancias de cientos de kilómetros gracias a sus llamadas». La intensidad del tráfico marítimo, también implica que sus cantos no llegan tan lejos como lo hacían hace décadas, cuando había menos contaminación acústica.

Además, se ha detectado que uno solo de los cañones de aire comprimido usados en las prospecciones es capaz de matar al plancton de una cierta zona, en un área de al menos un kilómetro y medio de radio, que ha sido la superficie estudiada hasta ahora.

Por desgracia, para los cetáceos no es posible evitar zonas ruidosas. Algunos de estos animales usan de por vida ciertas áreas y rutas para vivir. Al parecer, algunos de ellos aprenden de sus madres qué zonas transitar.

«A pesar de lo emblemáticos que son, lo cierto es que sabemos muy poco de los cetáceos», apostilló la investigadora.

INFO/ ABC CONSULTORES

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