¿PUEDES CONFIAR EN ÉL SI TU RELACIÓN VIENE DE UNA INFIDELIDAD?

Disparates.- Hace dos años mi amiga Elisa me habló feliz. Después de mucho tiempo de ser la amante de un cuarentón, éste finalmente se había divorciado. Tras unos meses de idílico noviazgo, decidieron casarse. Hace un par de días me llamó y, hecha un mar de lágrimas, me dijo que estaba segura que su flamante marido le estaba poniendo el cuerno: llegaba tarde, tenía dos celulares, desaparecía misteriosamente los fines de semana y mostraba menos interés sexual en ella.

Le aconsejé que tomara las cosas con calma, que nada de eso era una prueba contundente de infidelidad. Pero su respuesta me dejó helada: “Lo vi mentirle descaradamente a su mujer durante siete años, ¿cómo crees puedo confiar en él?
Muy cierto. Aunque existen excepciones, la mala noticia es que las estadísticas apuntan a que las relaciones que inician como infidelidad raramente terminan bien, porque tarde o temprano también te van a poner el cuerno a ti. Entérate porqué.

CIMIENTOS DEBILES

 Sin importar las circunstancias que los hayan hecho enamorarse, convertirse en amantes y en pareja formal después, la base de la relación es el engaño en vez de la confianza. Sabes que él es capaz de mentir y conoces mejor que nadie su forma de hacerlo. Aunque se esté portando bien, siempre existirá la sombra de la duda y vas a interpretar cualquier detalle como señal de alerta. Eventualmente tu paranoia (real o imaginaria) va a desgastar la relación hasta llegar al mismo desenlace.

INFIDELIDAD SERIAL

Varios estudios han demostrado que los hombres reinciden más en ser infieles, tanto porque biológicamente están programados para esparcir su ADN como por los patrones sociales que dictan que tener “muchas mujeres” es sinónimo de virilidad. También se ha demostrado que ellos pueden deslindar el sexo de la emoción, por lo que además de no enamorarse fácilmente también encuentran muchas maneras de justificar su conducta, como pensar que mientras su pareja no se entere, en realidad no le están haciendo daño a nadie.

EL RUSH INFIEL

Ser infiel puede volverse adictivo. Muchos estudios lo denominan como el Cheater´s High que viene del placer emocional y psicológico que todo humano experimenta cuando hace algo prohibido y se sale con la suya. Esta situación dispara una serie de neurotransmisores que nos hacen sentir mejor y –al igual que una droga- “anestesian” cualquier dolor o vacío emocional. Un adicto a la infidelidad es casi siempre un hombre muy inseguro de sí mismo que siempre buscará nuevas aventuras para sentirse mejor.

Info. ELLE México

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