¿Sabes por qué se celebra la Batalla del 5 de mayo?

En 1857, ocurrió la Guerra de Reforma : un conflicto armado donde los liberales afrontaron los conservadores para impedir que la nueva constitución restituya a los militares y a la Iglesia los privilegios que habían perdido con las Leyes de Reforma. Benito Juárez, gobernador de Oaxaca al momento del conflicto, representaba a los liberales y  Ignacio Comonfort, presidente de la República, representaba a los conservadores. Despues de 3 años, a principio del año 1961, los liberales ganaron la guerra y el Presidente Benito Juárez instauró su gobierno en la Ciudad de México.

Pero despues de 3 años de conflicto, México está  financieramente en ruinas y tiene deudas enormes que los conservadores contrataron con banqueros europeos para  pagar la guerra. La deuda era de 80 millones de pesos; 69 millones para los ingleses, 9 millones para los españoles y 2 millones para Francia.

La ilusión de un acuerdo entre México y sus acreedores

El presidente Benito Juárez declaró el 17 de julio de 1861, una moratoria de dos años en el pago de deudas a prestamistas extranjeros. Posteriormente, en octubre de ese mismo año, Francia, Inglaterra y España acordaron intervenir la República para exigir el pago de sus deudas.

En octubre de 1861, Francia, Inglaterra y España firmaron la Convención de Londres, en la cual se comprometieron a enviar contingentes militares a México. La Alianza Tripartita amenazó al presidente Benito Juárez con invadir el país si no se saldaba por completo las deudas con los tres países europeos.

Juárez responde con un exhorto para  lograr un arreglo amistoso, en un principio la Alianza Tripartita aceptó el llamado al diálogo.  Sus representantes se reunieron con Manuel Doblado, ministro de Relaciones Exteriores, quien consiguió que Juan Prim, representante español, y Lord John Russell por Inglaterra se retiraran; lograron negociar por la vía diplomática los términos y condiciones en los que se pagaría posteriormente la deuda. Es entonces cuando Juárez creo al Ejército de Oriente y designó al general Ignacio Zaragoza al frente de este.

El 5 de marzo, cuando aún se realizaban las negociaciones, llegó a Veracruz un contingente militar francés bajo el mando de Charles Ferdinand Latrille, conde de Lorencez. A finales de abril, Lorencez se puso en marcha, junto con sus efectivos, hacia Puebla, con el fin de avanzar para  conquistar la Ciudad de México.

Una victoria inesperada de las fuerzas mexicanas

A finales del año 1861, una enorme flota francesa de soldados bien equipados, bajo el mando de Charles Ferdinand Latrille,, irrumpió la ciudad de Veracruz para luego atacar la ciudad de Puebla de los Ángeles nada menos que con 6.000 tropas francesas.

Sin embargo, el presidente Juarez sabía que había una guerra inminente y se organizó para proteger la Ciudad de México trasladando pertrechos y  ordenando la fortificación de Puebla. Creo tambien al Ejército de Oriente y el hombre que se designó en el mando fue el general Ignacio Zaragoza. El ejercito mexican contaba apenas 2.000 hombres, entre los que había unos pocos soldados y una gran cantidad de indígenas y guerreros de ascendencia mixta dispuestos a dar todo por su suelo. Ampliamente superados, sin preparación alguna y con una escasa administración, los combatientes mexicanos se dirigieron al frente de batalla.

La historia de la batalla de Puebla

Antes del 5 de Mayo, el día  28 de abril de 1862, tuvo lugar un enfrentamiento conocido como la Batalla de las Cumbres entre el Ejército Expedicionario Francés y el Ejército Mexicano. En este conflicto hubo cerca de 500 bajas francesas en contra de apenas 50 bajas mexicanas.

El 2 de mayo parte el Ejército Expedicionario Francés desde San Agustín del Palmar en Veracruz con rumbo a cruzar la Sierra Madre Oriental y dirigirse hacia Puebla, era paso obligado para llegar a la capital mexicana.

Otros generales mexicanos también participaron en la defensa de Puebla como es el caso de  las tropas de Oaxaca dirigidas por Porfirio Díaz. El centro de la línea lo defendió Francisco Lamadrid con las tropas del Estado de México y San Luis Potosí. La izquierda se apoyó en el cerro de Acueyametepec, ubicado en el norte de la ciudad, y en cuya cumbre están los Fuertes de Loreto y Guadalupe, con el general Miguel Negrete a la cabeza de la Segunda División de Infantería.

  • El 5 de mayo, a las 9 de la manana, aparecen los franceses en el horizonte, pero es hasta las 11 de la manana cuando comienzan las hostilidades, anunciándose con un cañonazo desde el Fuerte de Guadalupe y acompañado por los repiques de las campanas de la ciudad.
  • El conde de Lorencez ordena una maniobra sorpresiva que divide a la columna francesa en dos; eran 4,000 hombres marchando para atacar los Fuertes de Loreto y Guadalupe.
  • El 6o. Batallón de la Guardia Nacional del Estado de Puebla, bajo el mando del coronel Juan Nepomuceno Méndez, fue el primer cuerpo del Ejército de Oriente en hacer frente a los franceses y  rechazar el  ataque.
  • Varios embates franceses fueron repelidos por la resistencia del Ejército Mexicano como es el caso de los zuavos (originarios de Argelia), el regimiento de élite de la infantería francesa, quienes iniciaron un cauteloso ascenso hacia el Fuerte de Guadalupe, pero fueron recibidos con bayonetas y obligados lo franceses a retroceder.
  • A las 2h30 de la tarde, cuando los mexicanos empezaban a vislumbrar la victoria, Lorencez se dispuso a lanzar el último asalto, dirigiendo a los Cazadores de Vincennes y el Regimiento de Zuavos hacia Guadalupe.  Zaragoza dispuso que el Batallón Reforma de San Luis Potosí saliera en auxilio de los fuertes.
  • Luego de ser repelidos por última vez, las fuerzas del Ejército Expedicionario Francés comenzaron a huir completamente dispersados. Se replegaron a la hacienda Los Álamos, para finalmente retirarse hacia Amozoc.

El día 5 de mayo de 1862, tras una de las más duras batallas de la historia, la cual duró desde el amanecer a la tarde, los franceses terminaron por retirarse. El saldo fue de más de 500 bajas en las líneas francesas contra apenas unas 100 en las mexicanas.

Éste hecho se convirtió en un fuerte símbolo de la resistencia y del poder mexicano, representando justamente una victoria simbólica contra los grandes imperios.

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