UNA JOVEN FAMILIA DECIDIÓ CRIAR A SUS 5 HIJOS LEJOS DEL BULLICIO DE LA CIUDAD Y CONTÓ SU EXPERIENCIA

Jodi Mockabee es mamá de cinco hijos, una talentosa fotógrafa, diseñadora de un hogar maravilloso y organizadora de una escuela casera. Desde la infancia, ha soñado con pasar más tiempo con su gran familia y vivir en la naturaleza. Y su sueño, finalmente, se hizo realidad.

La historia del amor

Jodi y su futuro esposo, Jason, fueron criados en familias conservadoras, eran alumnos ejemplares y trabajadores. Después de graduarse del colegio, antes de conocerse, ambos soñaban con tener un hogar propio y una vida familiar. Se conocieron en un bar, en donde empezaron a hablar y… se enamoraron.

La pareja organizó una boda humilde y se fue de luna de miel al mar Mediterráneo. Jodie acepta que en ese entonces ambos sentían de manera subconsciente que próximamente no podrían viajar. Y es verdad, la responsabilidad por su familia afecta su tiempo personal, pero aun así, tienen bastantes aventuras en la vida.

El inicio de la historia familiar

En marzo de 2006, Jodi dio a luz a su primer hijo: Carter, y un año después, al segundo llamado Everett. En ambos casos, el embarazo y el parto fueron complicados, y ella necesitó la ayuda de los cirujanos. En 2010, nació su tercer hijo: una niña, Scarlett. En esa ocasión, todo fue más sencillo y sin dolor. Jodi pudo traerla al mundo en su casa, lo cual era su sueño, y le ayudaron sus seres queridos.

Para ese entonces, la familia Mockabee ya había logrado mudarse varias veces. Por último, decidieron vender su casa en California del Norte e instalarse en California del Sur, cerca de la ciudad natal de Jodi. Ambos se sentían atraídos por la vida en el pueblo, así que compraron un pequeño rancho lejos de la ciudad.

Nuevo hogar y crecimiento de la familia

Aunque Jodi y Jason consiguieron un hogar económico en un lugar perfecto, este necesitaba de muchas reparaciones. Ella recuerda que las habitaciones parecían sótanos y los muebles estaban muy viejos. Decidió hacer una remodelación profunda que tuvo que completar con el poco presupuesto que tenían, combinando las obras con la crianza de tres hijos.

Pero les esperaba una sorpresa agradable: Jodi nuevamente se embarazó y a finales del 2011 dio a luz a dos hermosos niños: Elias y August.

La parte principal del presupuesto dedicado a las obras fue empleado para la remodelación de la cocina. Jodi compró muebles nuevos, entre ellos una mesa grande en donde los niños pueden hacer sus tareas también. La cocina se combinó con la sala: de esta manera, ahora tienen un vivienda más amplia. La pareja hizo algo del mobiliario por su cuenta, encontrando los materiales en el bosque aledaño. La ventana de la sala tiene una excelente vista y la familia adora pasar las tardes ahí, disfrutando de la puesta del sol.

Jodi admite que no tenía tiempo ni dinero para ir a las tiendas y elegir lo que le gustaba. Aprendió a hacerlo todo por su cuenta y su esposo le ayudaba con eso. En vez de un piso de madera caro, ellos pusieron hojas de contrachapado, y con el material sobrante elaboraron mesas.

Para ahorrar, a veces intercambiaban servicios. Por ejemplo, un señor le hizo gratuitamente las camas para los niños, basado en los diseños de ella, y Jodi, a su vez, fotografió gratis su boda. A otra persona que le ayudó con las escaleras de la casa, le hizo un retrato familiar.

Para que el espacio en la pequeña casa alcanzara para todos, Jodi decidió transformar la cochera en la habitación para sus hijos mayores. Las literas ahorran espacio y les encantan a los niños.

En el cuarto de los gemelos, al igual que en toda la casa, hay muchas cosas hechas a mano. Algunas de ellas fueron encontradas en la calle y restauradas. En las camas de los niños, Jodi decidió grabar los refranes de sus poemas favoritos y los adornos de las paredes fueron hechos junto con los niños. Ellos también participan en la decoración del hogar, elaborando accesorios de materiales naturales, porque pueden salir directamente al bosque a través de la puerta trasera.

El cuarto de Scarlett es el sueño de muchas niñas. Básicamente, todos los elementos de la decoración fueron hechos por Jodi en persona.

Educación casera

No fue de inmediato que Jodi optó por la educación casera. Al principio, sus hijos mayores iban a una escuela común, a la misma donde estudió ella. Les gustaba asistir ahí, pero en algún momento la mujer entendió que quería pasar más tiempo con sus hijos y encontrar un ritmo y sistema de educación adecuado. “No quería dejar a mis niños en la escuela y quejarme de que no tenía tiempo para prepararles el desayuno”, recuerda Jodi.

Pasar a la educación casera no fue fácil: para empezar, Jodi tuvo que estudiar toneladas de información. Durante algunos años, experimentó con diferentes métodos y lo sigue haciendo hasta la fecha, pero resalta que no se apega a ningún sistema en concreto. Si sus hijos están involucrados en un juego educativo, Jodi no interrumpirá el proceso incluso si esto hará que su planeación sufra cambios. A los niños les gusta estudiar en casa, reciben todos los conocimientos necesarios y lo hacen con gusto. No tienen deficiencias de comunicación tampoco: se reúnen con sus amigos que viven en los ranchos vecinos o acuden a las clases extracurriculares.

Cada verano, Jodi planea un programa variado para todo el año, establece metas y objetivos. También hace el itinerario de clases para cada semana. La creatividad tiene mucha importancia en la educación: todos los niños adoran dibujar y hacer manualidades. Existen también las clases obligatorias, por ejemplo, inglés, matemática, historia y geografía.

Casi cada día, la familia Mockabee da un paseo por la naturaleza, o tiene aventuras, según Jodi. Van a bañarse en el lago y a explorar el bosque. Ella admite que aprende junto con sus niños: por ejemplo, consiguió varias guías de naturaleza salvaje. Si sus hijos encuentran una planta o baya desconocida, la llevan a casa y la estudian con ayuda de los libros, la dibujan, la describen y la colocan en un álbum especial.

Los álbumes ocupan un lugar especial en la metodología de Jodi. Cada día, los niños escriben un cuento pequeño o un dibujo sobre el tema estudiado, y aprenden a expresar sus pensamientos correctamente. Jodi lamina todos los trabajos de sus hijos y los junta en álbumes temáticos: así puede saber con toda la certeza en qué nivel está su hijo, y los mismos niños pueden refrescar en la memoria la información estudiada.

Claro que Jodi no lo sabe todo, por eso a los chicos no solo les ayudan las enciclopedias y los libros de texto, sino también Internet y otros maestros. El hijo mayor es el único que adora las matemáticas, por eso toma clases especializadas en línea. También es el primero en sentir pasión por la música. Jodi y Jason no saben tocar instrumentos musicales, por eso Carter aprendió a hacerlo por su cuenta, interesándose por el piano y el violín. El segundo hijo siguió su ejemplo incorporando además de esos el ukulele. La hija, por su lado, está encantada con los caballos y practica equitación a nivel profesional.

¿Vida cotidiana?

Ahora Jodi se dedica plenamente a la familia. Pocas veces hace sesiones fotográficas y, por lo general, fotografia a las futuras mamás y a los recién nacidos. Durante muchos años lleva un blogy una cuenta de Instagram (@jodimockabee), donde inspira a los demás padres a lograr nuevas metas para la familia, comparte las historias de su vida, consejos de crianza e imágenes impresionantes.

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