Walmart, Coca-Cola y los cárteles de la droga tienen algo en común. Que es?

CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) –

Walmart, Coca-Cola y los cárteles de la droga tienen algo en común: las estrategias empresariales que siguen para tener un negocio exitoso, afirma Tom Wainwright, editor del semanario británico The Economist y autor del libro Narconomics. Las organizaciones delictivas implementan los modelos de franquicias, crean una red exclusiva de proveedores y estructuran sus planes de sucesión.

“Las tácticas que hacen que las compañías sean exitosas también son las que hacen que los cárteles de la droga lo sean. Así pues, los cárteles exitosos tienen las mismas características que las empresas de éxito”, dice el autor del libro, publicado a finales de 2016.

Visibilizar a las organizaciones delictivas como compañías que tienen planes de crecimiento, expansión y desarrollo es clave para atacarlos. El excorresponsal en México, donde vivió tres años, asegura que si esta visión se suma a la idea de atacar la demanda de las drogas, es posible debilitar el negocio.

¿A qué atribuye la negativa de gobiernos y ciudadanos de ver a los cárteles de la droga como compañías?

Es porque la guerra contra las drogas siempre ha sido peleada por oficiales de policía y soldados. Están acostumbrados a tratar las drogas como un problema criminal, no económico.

¿Ha identificado avances en la forma en que los gobiernos combaten el narcotráfico en los últimos años?

Hay avances en algunas áreas. La más clara es la confusión de la prohibición con el control. Cada vez más gobiernos se están dando cuenta de que, en el caso de la marihuana, la mejor manera de controlar la droga es utilizando la ley para regularla y gravarla.

¿Cuáles serían los pros y los contras de que el mercado de las drogas en México fuera regulado? Porque bien sabemos que no es lo mismo operar en Colorado que en Ciudad Juárez.

La prioridad es legalizar en países con altos niveles de consumo. Los problemas de drogas en México no son causados por los consumidores mexicanos, sino por las organizaciones mexicanas que suministran drogas, principalmente, a los consumidores estadounidenses. Si la marihuana es legalizada en Estados Unidos, las organizaciones criminales mexicanas serían desplazadas fuera del negocio por las compañías legales de Estados Unidos. La legalización de la marihuana en México también podría ser beneficiosa, pero el mercado es mucho más pequeño y los beneficios obtenidos por el crimen organizado son mucho más bajos.

Ante la regulación del mercado de las drogas, ¿se fortalecerían los otros negocios de los cárteles, como el tráfico de personas, la extorsión o el robo?

Sí, probablemente. Creo que hay dos razones para hacerlo de todos modos. La primera es que ningún negocio criminal es tan rentable como el negocio de las drogas. Vale alrededor de 300,000 millones de dólares al año en todo el mundo. Eso es mucho más que cualquier otra actividad criminal. Sacarlo de las manos de los cárteles los debilitaría muy severamente. La segunda razón es que me parece extraño decir que debes permitir que los delincuentes continúen con una actividad criminal porque si la quitas, simplemente encontrarán otra. Creo que tienes que cerrar los crímenes uno por uno. Primero se quitan las drogas, luego se aborda la extorsión, y así sucesivamente.

Afirma que los intentos para controlar a los cárteles son “torpemente nacionales”. En el caso mexicano, desde 1997 se ha hablado puntualmente de una cooperación binacional con Estados Unidos para hacer frente a las drogas. ¿Cómo evalúa esta alianza?

La cooperación entre México y Estados Unidos ha mejorado en los últimos años. La Iniciativa Mérida no implicó mucho dinero, pero proporcionó una plataforma política para el diálogo. Los dos países están más estrechamente vinculados que nunca por el comercio, que une sus economías, y por la migración, que vincula a su pueblo. Todo esto está gravemente amenazado por Donald Trump. Mi esperanza es que las fuerzas sociales y económicas que han hecho de México y Estados Unidos aliados más cercanos en las últimas décadas serán lo suficientemente fuertes como para resistir su nociva ideología. Espero que, incluso ante sus provocaciones, los mexicanos puedan recordar que Trump no habla por todos los estadounidenses, así como Enrique Peña Nieto no habla por todos los mexicanos.

Habla de que el multidimensional sistema de policía en México implica que los cárteles tienen que corromper y negociar con distintos niveles de gobierno, lo que prolonga la duración de los conflictos. ¿Podría solucionarse con el mando único policial?

Sí, creo que el mando único es una buena idea. A México le resultará difícil tener una respuesta coordinada a la delincuencia organizada mientras tenga más de 2,000 policías municipales.

En su libro asegura que nunca ha habido un momento mejor para dirigir un cártel, ¿cuánto tiempo cree que seguirá esta ‘buena racha’?

Mientras los países ricos continúen insistiendo en que las drogas sigan siendo ilegales, mientras que simultáneamente importen esos mismos fármacos por toneladas, desafortunadamente continuará existiendo una industria criminal grande y violenta en cada país que se encuentra entre campos de coca andinos y fosas nasales estadounidenses.

En los últimos años, algunas estrategias empresariales –tanto de distribución como de marketing– han cambiado, como resultado de la incorporación de elementos innovadores. ¿Considera que estos cambios disruptivos podrán reflejarse también en los cárteles?

Sí, los mercados ilegales son interrumpidos por las mismas fuerzas que interrumpen los legales. Un buen ejemplo es el caso de internet. De la misma manera que las personas compran cada vez más sus libros en línea en compañías como Amazon, en lugar de en la calle, la gente está empezando a comprar sus drogas en sitios como el Silk Road (web ubicada en la red conocida como Internet profunda), en lugar de los distribuidores de las esquinas. Al igual que en la industria editorial, esto empuja los precios hacia abajo, porque los costos operativos resultan menores.

Hay evidencia periodística de que, como si fueran empresas familiares, los líderes de los cárteles están otorgando el mando a las nuevas generaciones. ¿Qué tanto cambiará la administración del negocio?

Supongo que depende de la empresa o del cártel. Algunas dinastías corporativas son muy exitosas, por ejemplo, Grupo Bimbo. Otras optan por reclutar a personas de fuera de la familia. Lo mismo ocurre en el mundo de las drogas: algunas organizaciones, como la de los Arellano Félix, tienen negocios familiares, mientras que otras, como la de los Zetas, parecen depender menos de los vínculos familiares.

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