⚫ ASÍ DESPIDIERON A DON VICENTE FERNÁNDEZ TRAS 22 HORAS DE HOMENAJE 👏

⚫ ASÍ DESPIDIERON A DON VICENTE FERNÁNDEZ TRAS 22 HORAS DE HOMENAJE 👏

Alejandro Fernández puso el toque musical y emotivo al cantarle a su padre para darle el adiós, luego de una misa de cuerpo presente, con la presencia de sus seguidores quienes le demostraron su cariño.

Tras 22 horas de un homenaje abierto al público, y una misa de cuerpo presente en su honor en la Arena VFG, el máximo exponente de la música vernácula, Vicente Fernández Gómez, fue despedido ayer, 13 de diciembre, con uno de los temas que fueron emblemáticos en su voz, Volver, volver, del autor Fernando Z. Maldonado, en voz de Alejandro Fernández.

Fue su hijo quien tomó el micrófono para cantarle a su padre, arropado por el Mariachi Azteca y coreado por más de 11 mil asistentes que esperaron horas para llorar a su ídolo y despedirlo con aplausos y un coro sentido, monumental y lleno de teléfonos encendidos.

“¡Un aplauso fuerte hasta el cielo!”, pidió Alejandro Fernández, sin que su voz se doblegara por el dolor en ninguna de las notas que le cantó a don Chente, acompañado por sus otros hijos, Vicente, Gerardo y Alejandra, quienes lloraron la inminente partida de El charro de Huentitán, así como los nietos del cantante, y su ahora viuda, María del Refugio Abarca Villaseñor, doña Cuquita.

 

Su última morada será en el jardín central de su rancho Los Tres Potrillos, ubicado en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, donde será sepultado en un mausoleo,  donde además será colocada una escultura de bronce, realizada por el artista tapatío Sergio Garval, en el que el intérprete de Estos celos y Por tu maldito amor fue inmortalizado vestido de charro y montado a caballo.

Tras la ceremonia religiosa, oficiada ayer a las 15:05 horas por Óscar Sánchez Barba en el escenario de la Arena Vicente Fernández Gómez o la VFG, sus hijos se acercaron al féretro para llorarle y compartir tal tristeza con su gente, mientras que un largo aplauso resonó para el intérprete, quien tras permanecer 129 días hospitalizado por una lesión de cervicales luego de una caída en su rancho y ser diagnosticado con el Síndrome de Guillain-Barré, murió a las 6:15 am el 12 de diciembre, Día de la Virgen de Guadalupe.

Alejandro Fernández agradeció a la gente su apoyo en los momentos críticos de la salud de su padre y evitó que se le quebrara la voz ante el público.

En nombre de la familia Fernández Abarca les quiero dar las gracias a todos y cada uno de ustedes por cada demostración de cariño y amor que hicieron hacia mi padre, en vida, por su salud. Le quiero dar las gracias a todos, a todas las personas que vinieron de cualquier parte de México, a todas las personas que estuvieron muy al pendiente de la salud de mi padre en Estados Unidos, en México, en Sudamérica, en España.

 

«Muchísimas gracias a todos los medios de comunicación y gracias a todos nuestros amigos y familiares. Gracias también a los doctores, para quienes les pido un fuerte aplauso, porque estuvieron atendiendo a mi padre y dieron hasta lo último, hasta el final, por tratar de que él siguiera aquí con nosotros, muchas gracias. ¡Muchísimas gracias, que Dios los bendiga, y que viva Vicente, para siempre! ¡Un aplauso por favor para mi padre!», expresó Alejandro Fernández.

Tras unos segundos para ofrecerle un suspiro, sus hijos se soltaron en llanto y Alejandro Fernández cantó para todos Volver, volver, aún con el corazón roto, con el dolor de la ausencia de su padre, con su familia herida, pero pie; con la contradicción de honrar su vida y despedirlo con su voz: “¡Un aplauso fuerte!”.

Doña Cuquita, viuda de don Chente, también agradeció al público con la voz entrecortada: “A toda la gente que está aquí y a todas las personas que nos están viendo y que pidieron, mandaron bendiciones, mandaron decir misas, rezaron, por todas esas personas, yo les mando la bendición con todo mi corazón, les doy las gracias y que Dios los cuide a todos”.

“¡Cuquita, Cuquita, Cuquita!” volvieron a gritar los asistentes ante el gesto de la ahora líder de la dinastía Fernández.

Así sonó en la voz de don Chente, la grabación de El adiós a la vida, mientras la familia organizaba la salida del féretro hacia el rancho Los Tres Potrillos, a un costado de la Arena VFG, donde vivirían en privado el último adiós al cantante, cerrando las cortinas y despidiendo así a los seguidores del intérprete de Acá entre nos, congregados desde el domingo por multitudes, ante la noticia del fallecimiento del llamado Cuarto gallo.

Con la grabación de don Chente de México lindo y querido, sus tres hijos varones, Alejandro a la cabeza y Gerardo y Vicente a los lados del féretro se prepararon para llevar los restos de su padre hacia la salida, con ayuda de los servicios funerarios.

 

En las butacas, la gente le lloró, le cantó, lo ovacionó y le dijo adiós como si se tratara de un familiar propio, para al final dejar que Las golondrinas cerraran el tributo: “Adiós, para siempre adiós”.

Los restos de Vicente Fernández, cargados por sus cuatro hijos, Vicente, Gerardo, Alejandro y Alejandra fueron trasladados a la capilla del rancho Los tres Potrillos, previo a su descanso en el mausoleo, y la recepción corrió a cargo de charros y escaramuzas, de sus ocho caballos predilectos, sus familiares y amigos, así como de cientos de fans que siguieron su partida a la distancia.

Dedicado a Chente

Vicente Fernández es un símbolo de la canción mexicana que llevó el nombre de nuestro país al mundo”, dijo Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, antes de pedir a sus colaboradores que cerraran con su música la conferencia matutina realizada ayer.

 

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