PUNTOS DE OBSERVACIÓN: CRISIS LA CONSTANTE DEL CAMBIO  Por Ceci Doger 

PUNTOS DE OBSERVACIÓN: CRISIS LA CONSTANTE DEL CAMBIO

Mtra. Cecilia Doger Amador

 

“Cuando Crees que conoces todas las respuestas llega el universo y cambia todas las preguntas”

José Francisco Pinto

Nací en 1976, a finales del siglo pasado, integrante de una generación hoy denominada Xennial una mezcla entre la generación X y los Milennials, he sido parte de ese mini grupo que oscila entre los 34 y 45 años de edad que ha vivido movimientos sociales importantes y ha experimentado de viva mano la transformación continua del mundo en que vivimos. Una generación marcada por la crisis constante.

No nos tocó conocer el México creciente y boyante del desarrollo estabilizador con el Milagro Mexicano, sino más bien entender y desarrollar la capacidad de adaptación ante las crisis económicas, sociales y los cambios constantes. Nos ha tocado adaptarnos a cambios tecnológicos veloces, desde la aparición de la computadora hasta la tecnología 5G que nos marca una nueva carrera hacia la generación de nuevos procesos productivos. Hemos pasado de la producción en masa, al just in time y la producción totalmente automatizada. Nos ha tocado vivir en crisis económicas constantes, recuerdo el momento en que siendo niña un chicle un día costaba 5 pesos y a la semana siguiente 500, fue la llamada crisis inflacionaria en 1982, producto de la deuda externa financiada por los recursos generados por el BOOM petrolero  en la década de los 70’s que funcionaron como aval para obtener  créditos  que llegaron a representar  hasta el 91.57% del PIB. Lo anterior sumió a México en una gran crisis.

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Nos tocó ver la llegada del modelo monetarista con sus políticas neoliberales para el control de la inflación, pero no pasó mucho tiempo para que experimentáramos otra gran crisis en 1994 a unos días de tomar protesta el Lic.  Ernesto Zedillo Ponce de León con el llamado error de diciembre, que desató la fuga de capitales, en donde grandes empresarios mexicanos actuaron en contra de la economía nacional creando una gran burbuja especulativa que terminaría con desestabilizar a gran parte de la economía mundial y que dejó una gran carga sobre la población mexicana para hacer frente a los retos que suponía el rescate de bancos. Y es que a pesar de los esfuerzos las presiones sociales aumentaron, el crecimiento de la delincuencia organizada se expandió, la narco política y la narco economía llegaron para quedarse e hicieron estragos en la vida social del país. Ningún esfuerzo fue suficiente para generar tasas de crecimiento óptimas, en referencia con el crecimiento poblacional y las crecientes necesidades.  Pudimos observar en las últimas décadas un crecimiento precario de alrededor del 2% anual, generando una sociedad altamente polarizada y con altos índices de pobreza.

 

 

Podríamos decir que en medio del auge tecnológico tenemos una sociedad como en la edad media, increíble pero cierto, así es el mundo en el que coexistimos. En 2008 volvemos a experimentar una crisis financiera detonada por el exceso de créditos hipotecarios y por la ambición bancaria que con tal de obtener ganancias abrieron créditos sin medida a personas de escasa solvencia económica, lo que derivó en la ruptura de esa gran burbuja financiera llevando a una nueva crisis económica alrededor del mundo.

Parecería que nos tocaría vivir todo eso como entrenamiento para los grandes retos que estarían por venir, jamás en mi paradigma mental pensé estar viviendo  la antesala  no solo de una gran crisis sistémica (en un escenario mexicano con instituciones totalmente desmanteladas como parte de un proyecto que soñaba empezar de cero y erradicar la corrupción como estrategia nacional)  frente al reto más grande de la economía mundial moderna derivada de la crisis sanitaria que ha colapsado al mundo con el surgimiento  del COVID-19.

Nos ha tocado vivir y ser la población civil madura que tendrá que asumir el reto de encaminar al país y organizarse para dar frente a las exigencias de los tiempos. Seremos la generación que dé los primeros pasos en ese largo proceso hacia la creación de un nuevo sistema mundo como diría Immanuel Wallerstein, que no solo durará varias décadas, ya que implica la desaparición de los últimos vestigios de la sociedad tal como la conocemos y el surgimientos de nuevas formas de organización para dar respuesta a las nuevas demandas.

Tal parece que somos una generación privilegiada que observará y será participe del nuevo reto de la humanidad, ante una situación de CRISIS en todos los sentidos, económica, sanitaria, política, poblacional, ecológica….. ¿Estaremos listos como generación para organizarnos y trabajar en pro de ese nuevo escenario? ¿Estamos dispuestos abrir los ojos y cambiar nuestros hábitos de consumo y voltear a ver el mundo que tiene las respuestas?  ¿Estamos dispuestos a desarrollar la compasión, el servicio y la pasión para dar la cara a esta nueva fase en la evolución?  Volvamos a nuestras raíces, para plantar las semillas cuyos frutos sustentarán el desarrollo de las nuevas generaciones.

 

 

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